viernes, 31 de diciembre de 2010

Casa del gaucho solitario

A algunos les sucede:
El hombre que olvidó la muerte
Por el año de 1946 tuve oportunidad de conocer las ciudades mas importantes del Paraguay; encontré ahí a unos camaradas que me hicieron favor de conducirme por ese hermoso país; pero al andar por el campo, principalmente antes de llegar a una ciudad, mi mente se remontó a la Europa convulsionada, ya destrozada por la guerra, ella me hizo recordar aquélla frase que continuamente me hacía, al observar, ver y sentir en carne propia, el triunfo enemigo: ¿me habrá olvidado la muerte?. ¿Será posible que no me tenga anotado?
En eso estaba cuando a pocos kilómetros de la Ciudad de Estigarribia llegamos a una Finca abandonada, perteneciente según se decía a la Familia Carral (espero y deseo que todavía exista).
En ese instante me pareció ver como la parca recorre todo el mundo tomando nota de nacimientos, corroborando casa por casa a cada uno de los habitantes, tomando nota de todo para cumplir su misión; y al ver las ruinas de la Finca pude constatar que la citada familia murió a consecuencias de una epidemia de viruela negra, allá por finales del Siglo XVIII sólo que.......
Al haber fallecido la familia, Simón Caañizú (un trabajador guaranï de la familia) iba a abandonar la Finca, para ponerse a salvo, cuando escuchó el llanto de un recién nacido, al acercarse vio que era el hijo de la Señora Rosario que fue la última en morir y a quien acababan de sepultar. Tomándolo entre sus brazos, sacó al niño de la finca. Sólo alcanzó a llegar a una cueva, porque ya se sentía mal, lo depositó ahí, en escazos tres días Caañizú expiró en la Ribera del río próximo a la cueva del Tatu.
Una hermosa yegua, cuyo potrillo había muerto, se encargó de dar de comer al infante, lo alimentó y crío durante 10 años; ambos eran el uno para el otro.
Mientras tanto, las autoridades decidieron intervenir para apropiarse de la Finca, acudieron a ella un actuario, un alguacil y un fraile misionero, revisaron constancias vieron las actas de nacimiento y las actas de defunción de una tía, los padres y cinco hijos, al ver las actas, el fraile constató que los niños eran Pedro, Mariana, Filomena, Lucas y Carlos, pero faltaba Ignacio, el infante que él bautizó.
Para constatar lo dicho, narró lo siguiente:
que un día por la tarde, Doña Rosario, fue a verlo, estando ya contagiada por la viruela, para pedirle que la asistiera, porque estaba próxima a dar a luz a una criatura.
que entraron por la puerta trasera de la Finca para no molestar a los parientes ni al Doctor.
que al nacer el niño él lo bautizó con el nombre de Ignacio.
que no lo registró debido a las circunstancias prevalecientes.
que la madre murió una hora después del parto.
que él tuvo que abandonar la Finca por orden del Doctor.
que dejó al niño a su suerte.
que después se enteró que todos habían ya fallecido, inclusive el Doctor que asistió a la familia.
Con lo anterior sacaron por conclusión que Simón y el niño habían sido los únicos sobrevivientes, con la circunstancia de que al guaraní se le halló muerto, no así a Ignacio, de quien no había constancia, pero todos estuvieron de acuerdo en que el fraile se avocara a buscarlo y después ver que se podía hacer. Fue quizás por esa circunstancias que la huesuda no anotó a Ignacio Carral, quedando éste fuera del censo.
El fraile meditando en donde podía estar el pequeño Ignacio, tras larga caminata, fue a dar a una cueva cercana de donde fue encontrado el cadáver de Simón. Y sin mucho batallar encontró al niño junto con la yegua.
Huelga decir que el encuentro fue impresionante para el niño, porque nunca había visto a otro ser humano igual que él. El fraile lo convenció y lo llevó al monasterio.
Después de hablar con el Superior tuvo la autorización para hacerse cargo del niño para humanizarlo. Ignacio aprendió a hablar, leer y escribir en dos años. Fue también enseñado a cultivar la tierra. Cuando se consideró que estaba apto para defenderse solo en la vida, se le condujo a su Finca, con la aprobación de las autoridades.
Iganacio Carral, desde entonces habitó su Finca sólo, tenía ganado y perros que lo acompañaban. En 1810 al estallar la guerra por la Independencia de su País, se alistó en la filas insurgentes, se decía que las balas le rebotaban; al consumarse la guerra regresó a su Finca. Con el correr de los años, llegó 1865, ya era conocido como “el gaucho solitario”. En ese año se enroló en el Ejército Paraguayo, para luchar contra la triple alianza (Argentina, Brasil y Uruguay). Peleó de 1865 a 1870 fecha en que se acordó la paz. Pasó el tiempo, llegó la guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay, de 1932 a 1935, se enroló también, aún lleno de vigor y fortaleza, contaba con 150 años, pero su alma estaba triste y cansada, recordaba como hermosas mujeres hubieron de ser rechazadas por él, por saber que toda su familia moriría menos él, no hubiera resistido ver morir a mi amada y a toda mi descendencia y continuar vivo, aún la muerte comete errores, decía.
Pero un repentino sentimiento lo asaltó y siguiendo los consejos de una viejecita a quien platicó su pena, al quedar liberado del servicio militar, se dirigió al ayuntamiento de la ciudad para registrarse, levantando un acta con todos los detalles de su vida. Por supuesto, los ahí presentes se lo querían llevar a una beneficencia pues consideraron que estaba loco, (aún las grandes tragedias, tienen su lado cómico) murmuraron y a punto estuvieron de llevárselo pero un algo impidió todo movimiento en contra de Don Ignacio.
Ya tranquilo y esperando que la estratagema diera buen resultado, se dirigió a su Finca, al desmontar, se encontró a la viejita que le había dado el citado consejo; ella le confesó - sin palabras – con su transmutación que era la muerte, le pidió disculpas, confesándole que aún ella llegaba a equivocarse, pero que para cumplir su misión, primero debían cumplirse ciertos requisitos. En acto seguido se lo llevó.
Al día siguiente un caminante encontró a Don Ignacio Carral muerto a la puerta de su Finca, mostraba un rostro feliz, acentuado con una plácida sonrisa. Así nació la leyenda de la “casa del gaucho solitario”.
¿Porqué al ver las injusticias, porqué al triunfo de la maldad, se nos permite vivir con ese gran dolor y tristeza? ¿será que nos tiene olvidada la muerte?
¿será que me haya olvidado?.
Dos cosas entristecen mi corazón
Una tercera excita mi cólera.
Hombre de guerra desfalleciendo de miseria
Y los hombres inteligentes despreciados.
El que de la justicia cae en pecado,
A quien destina el Señor a la espada.


El presente escrito fue hecho por el Ing. Federico Juárez Andonaegui, agradezco personalmente la participacion de tan habil escritor.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Seis Montañas


Sojta Arco
En mi estancia en el Perú pude verificar – no por duda – sino por anhelo todas las historias narradas – de memoria - por mis papás.
La historia que estuvo mas en mi mente debido a que en toda guerra se repite a cada rato, es la de Sojta Arco. No sé decir si para dicha o desdicha, pero lo que si sé, es que es un hecho que Dios permite ver a los combatientes de uno u otro bando, mas cuando se tienen principios y se lucha por un ideal.
Es un algo único que nos alegra.
En la convulsionada Europa en 1945 en una de la múltiples retiradas me tocó proteger entre otros a una mujer que acababa de dar a luz a un hermoso nene. (nunca jamas volví a saber de ellos). los lleve hasta lo que podía llamarse "un lugar seguro" Es una sensación indescriptible. Ahora en el Perú los recuerdos y la tristeza se me unen y vino a mi mente la siguiente historia.
Nacido para la guerra Sojta Arco (Seis Montañas) un bravo guerrero que vió la luz por primera vez en pleno combate. Su madre siguió a su esposo a la lucha, en plena batalla en que los Incas eran superados en número por sus enemigos y batiéndose en retirada como estában la carnicería era espantosa. El padre de Sojta luchaba desesperadamente por salvar la vida de su mujer y la de su hijo además de la suya propia en un inter gritó el bravo guerrero ¡huye..., huye...! salva a nuestro hijo. La pobre mujer presa del pánico corrió desesperadamente con la idea fija de salvar a su hijo. Nunca mas volvió a ver a su esposo.
Pasados diez años Sojta Arco era instruido en el Arte de la Guerra, sus instructores lo veían con gran simpatía por el interés y el empeño mostrado.
Se convirtió en un destacado Capitán. Las victorias por él obtenidas, su fuerza y su bravura le crearon una aureola de invencibilidad. Muchos de sus contrarios le rehuían. Por lo que aquél que tan solo lograra herirlo levemente era considerado en gran estima entre sus enemigos.
Después de una gran campaña la Gran Ciudad de Cuzco lo recibió como al nuevo creador y salvador del Imperio.
Pero en un abrir y cerrar de ojos el tiempo pasó y a Sojta Arco se le poblaron de nieve sus sienes, sus brazos se debilitaron; tenía una hermosa hija llamada Yuray Amancaj, optó por el retiro, así se lo hizo saber a su Emperador. Este con gran pena y tristeza accedió a la solicitud.
El tiempo siguió su marcha, el gran guerrero pronto se hizo anciano su hija se convirtió en una hermosa doncella. Infinidad de pretendientes aspiraban a obtener su mano. Cañariti un bravo Capitán del Imperio Inca y Yuray se enamoraron, la boda se llevó a cabo.
Sojta Arco podía morir tranquilo, se dijo para sí, pero ...
Mientras eso acontecía, el conquistador ya había iniciado la lucha por el dominio de esas tierras, varios pueblos ya se habían convertido en esclavos del conquistador, otros mas fueron exterminados, quedaron ruinas solamente.
Tal parece la historia de siempre, el deseo del oro, la rapiña, el deseo de poder y de dominio como únicos objetivos, eran vencedores sobre pueblos mas cultos y civilizados.
Sojta Arco al enterarse del avance del conquistador dijo: ¡DEBEMOS DETENERLOS!, pero su yerno Cañarinti era contrario a esa opinión. Desde el principio se sintió derrotado, decía que nada podía hacerse contra ellos. En vano Yuray Amancaj trató de despertar el amor patrio, hacerle sentir el amor a su pueblo. Cañariti se mostró dispuesto a no presentar batalla. Todo terminó cuando el Gran Guerrero ya anciano le gritó: ¡eres un Cobarde!
En ese momento un mensajero llegó para avisarles que el invasor ya se encontraba a las puertas de Cuzco. La batalla por la Ciudad iba a dar inicio.
Y bien...¿qué ha decidido el corazón de Cañarinti?.
Mi brazo no ha de presentarle resistencia a los blancos, fue la contestación. ¡Me avergüenza que seas me yerno! Enfatizó Sojta al salir de su casa.
Y mientras unos dieron fiera batalla al invasor, otros se aliaron al enemigo y otros mas se escondieron para ver el resultado de la primer batalla (uno de ellos fue Cañarinti) para después unirse al vencedor.
Al termino de la batalla salieron triunfadores los invasores, los Incas salieron de su Ciudad Capital, entre ellos iba el anciano Sojta Arco.
Tenía mas dolor en el alma que en el cuerpo. Le preocupaba la suerte de su hija. De su yerno ya no tenía duda era un traidor y un cobarde.
Sojta Arco hablaba todos los días a su pueblo los arengaba a no perder la fe, los jóvenes veían la fatalidad y eso le preocupaba.
Así las cosas, se preparó un ataque a las huestes de Pizarro y sus aliados, pero... ¡como siempre! los traidores (o los Topos de ese entonces) jugaron un gran papel, avisaron tres días antes del ataque y se preparó la defensa. los Incas atacaron ese día pero la noche los alcanzó por igual sin definir aún el triunfo. Continuaron poniendo sitio a la Ciudad.
Mientras tanto Cañarinti se había unido al invasor al igual que muchos otros incas.
Una noche Sojta Arco al pie de las fortificaciones invasoras lanzó un reto a Pizarro para una lucha entre ellos dos, pero ningún Capitán invasor aceptó el reto, tardaron mucho para contestar hasta que al fin alguien aceptó el reto, pero... era Cañarinti que quería cobrar venganza a su suegro por haberlo llamado cobarde y traidor.
Con gran dolor en el alma Sojta Arco tuvo que enfrentarse contra un hermano inca, su yerno que se había descarado mas afirmando la traición a su pueblo. La lucha fue pareja, pero mas debilitado por la tristeza y por el dolor interno en el alma que por la juventud y fuerza de su yerno, Sojta Arco perdió la lucha y el traidor cercenó la cabeza del insigne jefe del ejército Inca.
Estaba feliz y seguro de ser jefe de algún señorio.
El Ejercito Inca mudo y triste levantó el sitio para irse a diluir en los campos por no haber sabido defender su Imperio.
Su esposa, hija a su vez de Sojta Arco al enterarse de lo sucedido, abandonó su casa, la ciudad y todo cuanto le rodeaba. El traidor en vano la buscó.
Pasaron los años y continuaba buscándola, nadie quiso o supo decirle algo, hasta que un día alguien se compadeció cuando - el traidor como ya lo conocían - le preguntó, este le dijo:
Ahí la tienes, desde hace mucho tiempo reposa en esa tumba; murió de pena y sin amparo por culpa tuya.
Cañarinti se dirigió al lugar señalado, pero al caminar cortó una azucena para depositarla en la tumba de Yuray Amancaj. Cuando la colocó en el lugar, ésta se tornó roja, haciéndole saber su amada que no le perdonaba la traición a su raza y a la muerte de su papá, comprendió tarde su crimen y que no supo defender a su raza ni a su pueblo.
Cayó muerto víctima de los remordimientos y ahí junto a la roja corola creció un cactus.
Domina, exáudi orationen meam.
Señor oye mi oración

El presente escrito fue hecho por el Ing. Federico Juárez Andonaegui, agradezco personalmente la participacion de tan habil escritor.

domingo, 17 de octubre de 2010

Sie heisse Lili Marlene

En Memoria de mi abuelo.

Mi abuelo paterno habia nacido en Mexico, de padres alemanes y habia crecido en Veracruz, tenia un gran sentido del deber, mucho mayor que el mio sin duda, aunque ya tenia cuatro hijos pequeños, no dudo en regresar a Alemania al comenzar la Segunda Guerra Mundial, para pelear por la patria de su padre, partio con dos de sus hermanos, y cada uno de ellos sirvio por separado, dos de ellos en la Wehrmacht y mi abuelo en la Kriegsmarine.

Su vida en las armas fue breve, llego en 1940, fue entrenado y asignado a la flota de altamar, su buque fue hundido en 1941, el tomado prisionero y paso el resto de la guerra en un campo de prisioneros en Canada. En cambio la suerte de sus hermanos fue muy diferente, uno de ellos dejo de escribir en 1944 y se reporto como desaparecido en el frente ruso, otro mas peleo a lo largo de toda la guerra en diferentes frentes, regreso a Mexico hasta 1948, huesudo y con cinco huerfanos de guerra que adopto.

En sus años lejos de su tierra y de su amada esposa, no dejo de extrañarla, de amarla y de desear regresar a su lado, su cancion favorita, como la de muchos otros combatientes alemanes era Lili Marlene de Lale Andersen, una cancion que hablaba sobre la mujer que lo estaba esperando en casa, paso muchas noches tarareandola en el campo de prisioneros, o cuando eran llevados a los trabajos obligatorios que tenian que realizar, empacando raciones o en el campo. Tras la liberacion, regreso a su patria y a su mujer, jamas se volvio a separar de ella, o por lo menos el resto de la vida de ella.

Ella era pequeña y trabajadora, de pura estirpe totonaca, se conocieron cuando eran niños y se enamoraron casi de inmediato, pasaron miles de experiencias juntos y crecieron creando un fuerte lazo entre ellos, cuando la guerra los separo mi abuela tuvo el caracter fuerte de sacar sola a sus hijos adelante, vivieron por muchos años en Veracruz, en Pachuca y en el DF, ella murio en 1998, y el alma de mi abuelo murio con ella, aun lo recuerdo sentado en su silla en el balcon de su casa en Veracruz, viendo el mar y escuchando Lili Marlene, aunque ya solo era el cuerpo sin alma, murio un año despues.

Autor: Sergio Antonio Tellez Morales


PS Un link a la cancion, en su version original

martes, 5 de octubre de 2010

Afrika Korps


El Afrika Korps no fue, como puede suponerse, y como se afirmo en su momento, un cuerpo integrado por tropas seleccionadas. Tampoco sus unidades estaban formadas por voluntarios, entrenados especialmente para la lucha en el desierto. Por el contrario, el Afrika Korps era una unidad formada por soldados reclutados de acuerdo a los procedimientos comunes y entrenados segun los planes normales de las unidades alemanas. Solamente algunos de sus oficiales recibian instruccion especial, agregados a unidades italianas veteranas en la lucha del desierto. Por lo demas, nada diferenciaba al Afrika Korps de los demas grupos de combate de la Reichswehr.

El soldado aleman era joven, fuerte y se hallaba perfectamente adiestrado en el uso de sus armas. su sentido del deber y la disciplina lo convertian en un buen soldado. Pero aquellas condiciones, sobresalientes en otros campos de batalla, no se aplicaban al desierto. en efecto la experiencia demostro que los australianos, los neozelandeses, los sudafricanos y hasta los ingleses se adaptaban mejor que los alemanes a la lucha en el desierto. Por otra parte, no solamente los soldados, sino los oficiales y los cuerpos tecnicos carecian de toda experiencia con respecto a la lucha en el suelo africano, experiencia que los ingleses poseian en grado sumo.

Balanceando sus factores negativos, el Afrika Korps poseia una ventaja muy importante; la homogeneidad de sus unidades. en efecto las unidades britanicas eran un verdadero mosaico de razas, nacionalidades e idiomas. sus oficiales y sus hombres debian entenderse, a menudo, por medio de interpretes. Su organizacion y efectividad, debia, por fuerza, resentirse. Todo lo contrario ocurria en el Afrika Korps.

El Afrika Korps tuvo, y mantuvo en sus veteranos aun despues de la terminacion de la guerra, un extraordinario espiritu de cuerpo. El mismo que Rommel, el jefe indiscutido, habia sabido inculcar a sus soldados.

Bateria de Marcouf, no fue mal negocio


No fue mal negocio, es una frase que retumba en mi memoria por la heroicidad y hazaña militar que fue. Voy a narrarles como sucedió este negocio.

El 7 de Junio de 1944, la batería de Marcouf con solo 3 cañones de 21 cms y la batería de la Artillería Costera del Ejército de Azeville con solo 4 cañones de 12.2 centimetros eran una verdadera pesadilla para los cientos de barcos aliados (la mas grande flota invasora de todos los tiempos) que estaban en la bahía del Río Sena.

Estos emplazamientos debieron ser tomados el 6 de Junio de 1944 a las primeras horas, pero la torpeza de los jefes y generales aliados, mas la heroicidad de la defensa impidieron que asi sucediera.

A las 5 horas del 7 de Junio el Teniente Ohmsen pregunta por vía telefónica al Almirante Hennecke, Comandante Naval de Cherbourg: ¿hay barcos propios en alta mar?, la contestación llega casi instantánea, no, no hay barcos propios en alta mar, tiene autorización para abrir fuego. ¡AHORREN MUNICIONES!.

Cabe aclarar que los tres cañones no contaban con los aparatos modernos electrónicos para guiar el fuego indirecto, ni para medir distancias, se contaba con el invento rudimentario de un reloj para medir distancias y tomar el tiempo para el impacto d la granada. Un invento rudimentario que era de gran lujo en estas circunstancias. Tampoco las baterías tenían el blindaje especial en la abertura de maniobra del cañón, un área descubierta de 8 x 6 metros. Tenían un punto claramente sin defensa.

¡Abran fuego!, fue la orden y los 3 cañones dispararon, casi de inmediato el Acorazado “Nevada” y cientos de cruceros y destructores contestaron el fuego. El cielo se ennegreció.

Para la segunda andanada, Mercouf afinó la puntería y las tres granadas hicieron impacto entre la chimenea y el puente de mando de un crucero, dicho barco comenzó a irse a pique. El único error fue de apreciación, porque no era un crucero, sino un destructor, un error comprensible tomando en cuenta la obscuridad.

A las 8 horas a. m., 3 horas después de intenso bombardeo aliado se pierde una batería germana. El personal del Teniente Ohmsen comentó: “los norteamericanos perdieron un navío de guerra y nosotros perdimos solamente un cañón, …. No fue mal negocio”.

En el lapso de las 8 a las 9 horas a. m. los anglosajonamericanos perdieron tres navíos mas en la zona que ellos denominaron “Utah”; los navíos “Arkansas”, “Texas” y otros mas, eran volcanes en plena erupción pero el acorazado “Nevada” que también había concentrado sus cañones de 35.6 centimetros sobre una sola batería defensora, después de una hora de infernal bombardeo logró – el golpe afortunado – atinarle a la abertura de 8 x 6 metros, volando así la 2ª batería de Marcouf. La escena fue terrible, inimaginable. Pocos ojos han contemplado una escena asi.

Los aliados gastaron miles y miles de municiones, quizás millones – y millones de dólares – para eliminar solo 2 baterías. Con la 3ª batería se hizo otra hazaña que comentaré en otro artículo. Por el momento basta con comentar lo narrado, lo cual fue reconocido militarmente como una hazaña. El Almirante King, Jefe Supremo de la Flota Norteamericana, escribió: “La batería de Marcouf nos ha hecho sufrir duramente, no se lograron los objetivos planeados”.

El presente escrito fue hecho por el Ing. Federico Juárez Andonaegui, agradezco personalmente la participacion de tan habil escritor.

martes, 7 de septiembre de 2010

Un mexicano en la USN, West Berlin


Los años de entrenamiento pasaron muy rapido, aun me faltaba un poco para ser piloto, pero las exigencias de los años culminantes de la Guerra Fria no podian esperar, a todos los alumnos avanzados se nos envio a las unidades de frente para terminar nuestras calificaciones ahi, a algunos los enviaron a unidades de Marines, a otros nos enviaron con un destacamento de la USN que estaba en rotacion en Pferdsfeld Air Base, cerca de Mainz en Alemania.

En el vuelo a Europa iba lleno de confianza, y de seguridad, la hermosa e insensata juventud, pensaba que esta aguila azteca iba a llegar a imponerse ante las salvajes hordas comunistas, y si algunos pilotos rojos se atrevian a asomar las narices, caerian envueltos en llamas ante mis superiores habilidades y nuestros aviones de alta tecnologia, no me preocupaba la tan cacareada superioridad numerica del Pacto de Varsovia, y en realidad no me preocupaba nada en absoluto.

Pero en cuanto baje del avion, me di cuenta de que las cosas no eran asi, la realidad era diferente, en la base solo habia negritos y latinos y uno que otro oficial blanco, todos debiamos de llevar armas de costado al menos, la frontera estaba demasiado cerca, la nuestra era la base aerea mas cercana a los rusos, solo habia una alerta de 30 segundos para atrapar en vuelo a los aviones sovieticos, que estaban a cuatro minutos radar de nuestra posicion, en realidad estabamos en el filo de la navaja, seriamos los primeros en enfrentar un avance sovietico si este llegara a presentarse, en inferioridad de casi treinta a uno, y ademas a quien teniamos enfrente era el regimiento aereo de la Guardia de Kubinka, con los mejores aviones que el bloque oriental podia producir, nuestra tarea, sacrificarnos para ganar tiempo en caso de un ataque sorpresa, probablemente nos las veriamos negras, pero como decia uno de mis groundies, "los mandos en la retaguardia, con lagrimas en los ojos vengaran nuestra muerte".

A mi lo unico que me preocupaba, era que mi Tomcat tuviera suficiente tiempo de identificar seis buenos blancos a gran altura, liberarme del sobrepeso para despues caer como trueno sobre las inmensas formaciones de aviones de ataque rusos y si salia vivo de eso, conservar suficiente combustible como para retirarme a algun aerodromo ingles, no creia que fuese posible regresar a Pferdsfeld.

Mi gato era de los mas viejos del escuadron, nada raro, yo era el mas brillante de los novatos, pero al fin y al cabo un novato, en teoria dos tripulaciones compartiamos el ave, pero los veteranos no querian ni tocarla, ese aparato en particular tenia muy mala fama, sus motores tendian a desincronizarse y uno de ellos habia tenido ya varias fallas serias.

El Tomcat era una dama delicada, uno tenia que tratarla con sutileza, sus motores no eran tan confiables como los modernos, y las palancas de gases debian de tocarse como un instrumento de precision, cualquier torpeza o tosquedad y el avion se encabritaba, en realidad el F-14 era una esposa exigente, muy diferente al F-18 que es una amante sumisa, no te podias andar con payasadas en un Tomcat, mi nave y yo nos llevamos muy bien, respondio a la delicadeza con la que tocaba sus cositas y jamas me fallo, al final se volvio mi aparato exclusivo, y lo volaba cada vez que fuese posible, en los atestados cielos europeos eso era muy rara vez, pero nuestra unidad enviaba destacamentos al norte muy seguido, para que los pilotos, en particular los verdes, adquiriesemos experiencia, en esos dias casi duplique mis horas de vuelo, ademas de aprender a respetar a nuestros enemigos rusos, que eran la crema de la crema.

En los pocos dias libres que nos daban, aproveche para ir de paseo a Berlin Occidental y de paso ir a visitar a unos parientes lejanos, un viejo caballero Bavaro, un primo de mi abuelo y su familia, que vivian desde hace muchos años en la ciudad, Berlin, la ciudad de la que mi abuelo tanto hablaba, y que tanto queria... yo alguna vez habia estado ahi, pero fue cuando era un bebe, ahora tendria oportunidad de conocerla realmente, aunque por tantas platicas, creia ya conocerla, la Puerta de Brandemburgo, Unter den Linden, los cafes en Friederichstrasse, Alexanderplatz, los Museos, Checkpont Charlie, y un largo etcetera, o el pequeño hotel Baden cerca del centro, no me dio tiempo de ver casi nada en la primer visita, despues de ver a la familia; los alemanes son muy diferentes a nosotros, mas apacibles y tranquilos, mas frios, aunque me esperaban, los sorprendio mi visita, ciertamente que no pensaban que un piloto norteamericano fuera moreno y hablara perfectamente el aleman, ciertamente habia algo de rasgos de familia, pero muy ligeros, y un gran agradecimiento de que estuviese ahi, arriesgando la vida, en una guerra que no era mia, para ayudarlos en contra del comunismo, lo malo, perdi todo un dia de paseo, y al dia siguiente tendria que salir antes de las cinco para llegar a tiempo.

Fueron pocas las visitas que pude hacer a la ciudad en los siguientes meses, despues de todo, mi salario de joven teniente no era mucho y queria pasearme por todas partes, finalmente llego noviembre de 1989, y la historia cambio, en esos dias mi guardia empezaba al anochecer, mis habilidades para ver en la obscuridad eran muy apreciadas y se me daban todos los turnos nocturnos, me correspondieran o no, eso no me importaba, porque cambiaba mis guardias con mis compañeros y asi podia asegurarme de tener un dia libre mas y poder irme mas lejos de paseo.

Los eventos de la caida del muro son de sobra conocidos, asi que platicare lo que no es tan conocido, como el hecho de que nos tomo completamente por sorpresa, acababa de entrar de guardia y estaba en la revision de mi aparato cuando uno de mis compañeros nos aviso que estaban pasando cosas importantes en la TV, asi que apresure mi revision y me sente en mi asiento, mientras que el personal de tierra me ajustaba todo lo necesario, la base era mixta y mis hombres tambien, habia americanos y alemanes, lo que en un portaaviones seria una Uva, era ingles, y tenia un radio portatil encendido, todos oiamos las noticias, sobre las muchedumbres en el muro, deseando salir, los alemanes tenian una cara de profunda preocupacion, los americanos como siempre, preparandose para lo peor, recargadas en un tractor, unas cuantas armas portatiles, una escopeta y algunos M-16, como siempre, los misiles del avion armados y listos, en caso de pelea, seria el primero en estar en el aire, las noticias nos mantenian a la expectativa, se concentraban mas personas, la guardia permanecia en su sitio, el comandante de la base nos habia dicho que habia una orden no escrita de que no importara lo que pasara en Alemania Democratica, no podiamos intervenir, pero si en desesperacion los comunistas iniciaban una guerra, entonces tendriamos que entrar con todo, la situacion estaba tensa, no se como pasaron los minutos, pero en el momento que se anuncio ya entrada la noche, que la frontera se abria, fue uno de los momentos mas alegres que me ha tocado prescenciar, nuestros anfitriones alemanes, estaban euforicos, se abrazaban, cantaban, y mientras tanto, no bajabamos la guardia, nuestros aviones permanecieron listos hasta que fue evidente que no era un engaño, no lo podiamos creer, el Muro ya solo era un tigre de papel, el comunismo se estaba cayendo a pedazos, y nada podria salvarlo.

En la primera oportunidad posible fui a West Berlin, todavia habia euforia, una alegria que brotaba de todas partes y de todos los corazones, una mesera lo resumio mejor que nadie, me dijo claramente, "Pronto regresara a casa" y asi fue, nuestra unidad fue la primera en partir, al fin pude regresar para hacer mis carrquals, un año despues estaba asignado a la Sexta Flota y en un dia de descanso de un hermoso dia de julio, fui a West Berlin, la muralla estaba siendo tirada y tome una piedra como recuerdo, la Guerra Fria acabo, se fue el comunismo, la amenaza nuclear desaparecio, Pferdsfeld se convirtio en una zona de casas, los escuadrones navales fueron desmovilizados en masa, el Tomcat es ahora una pieza de museo, y los viejos combatientes ahora hacemos barriga con una familia.

Autor: Sergio Antonio Tellez Morales